Embarazo y partoMi Experiencia

Mi parto sin epidural

By 21 diciembre, 2018 No Comments

La historia de mi parto.

¿PORQUÉ DECIDÍ INTENTAR DAR A LUZ SIN EPIDURAL?

Cualquier historia de parto DEBERÍA iniciar con una posición de nuestra parte. Digo debería porque la mayoría de nosotras ni siquiera sabe que existen alternativas y que podemos tomar decisiones con respecto a como vamos a dar a luz 🙄.

Luego de mi primer bebé, aprendí que no hay nada peor que aparecerse en el parto sin saber lo que va a pasar y mucho menos lo que queremos 😥 . Así que con este lo hice MUY distinto.

Para mí, dar a luz con o sin epidural no era cuestión de “asumir el reto”, de hacerlo “todo súper natural”… No me gusta el dolor, no sentía ninguna necesidad de demostrar nada a nadie, de sentirme “macha” ni tampoco soy una “naturista” 🍃🤣, sino que tenía un objetivo claro: quería preservar mi perineo y definitivamente no quería repetir la experiencia de una #episiotomía (ni tampoco estaba interesada en desgarrarme) ❌ ❌

Entonces, me puse a investigar y entendí que la cosa va más o menos así:

➡️Los músculos del #perineo necesitan TIEMPO y MOVIMIENTO para estirarse y no romperse (o que los corten). Ambas cosas las anulan en muchos de los partos con la #epidural  🤦‍♀️

Cuando llegamos al poco tiempo de iniciar el trabajo de parto y nos anestesian, debemos pasar todo el proceso de dilatación sin sentir las piernas, por lo tanto: acostadas. Y, ya que no sentimos nada, aprovechan y nos rompen la bolsa o nos ponen oxitocina artificial para acelerar el parto y “salir de eso rápido”.

Resultado: no podemos movernos y todo pasa tan rápido que cuando el bebé va a salir, puede que nuestro perineo “no esté listo” haciéndonos más propensas a desgarros/episiotomías 😣.

Con mucho pesar entendí que debía elegir: aguantar el dolor del parto vs. posiblemente el dolor postparto ⚖️. No me hacía mucha gracia, pero al final me incliné por la primera opción.

Y así empieza mi historia de parto: CON UNA DESICIÓN y te invito a que empieces la tuya de la misma manera…

Pd. OJO, no digo que todas las que usan epidural se desgarran o que todas las que la obvian se evitan los desgarros, pero es uno de los pocos factores que podemos controlar ❣️

 

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DILATANDO EN CASA

Lo bueno de tomar una decisión es que nuestras acciones tienen una brújula. Sabremos a donde ir y qué hacer dependiendo de lo que hayamos decidido.

Muchas de las fuentes que leí hacían la misma recomendación: si no quieres epidural, haz lo máximo que puedas de la dilatación en casa. En el hospital es mucho más difícil aguantar. Así que me preparé mentalmente para no “salir corriendo” apenas sintiera la primera contracción.

A las 4 am me desperté incómoda. Me puse a ver TV y notaba muchas contracciones sin dolor.

Cuando llegaron las 6 am empezaron a doler. Nivel 2 de 10 y cada 15-17 minutos. Era como un dolor de vientre fuerte y mi barriga se ponía dura y “medio deforme”. Me puse SUPER nerviosa, como que no me sentía preparada para parir ese día (como si pudiese prepararme más). Me bajé una app que contaba contracciones y decidí comerme un cereal con leche (de esos que yo hago sanitos) porque sabía que necesitaría energía. Soy de esas que siempre piensa en la comida

La primera hora fue aumentando la intensidad del dolor y la frecuencia, pero no mucho. A las 7 am, “empezó la fiesta” y desperté a #PapaMaicky.

Las contracciones se pusieron más duras. Como nivel 6 de 10. Me dolía bastante, pero, así como sabría que se pondrían peor, también sabía que las podría aguantar. Había leído que cada contracción duraba 30 segundos, pues las mías eran TODAS de 1:02 minutos exactos #impresionante y cada 8 minutos.

Le decía a mi esposo: “¡¡C$%&, ¿pero por qué son tan largas?” como si él me pudiera responder.

Probé acostarme o sentarme durante cada contracción y me pareció peor. Encontré que mi posición era en 4 puntos de apoyo. Venía una, me ponía en la cama con la app, respirando hondo y pasando el dolor. Así como venía se iba y yo me ponía a caminar por la casa armando la maleta (que no la tenía lista #QueHorror)

A las 8 am ya le dije: “vámonos porque presiento que esto avanzará rápido” y sí que pasó todo rápido. En una hora (lo que nos tardó esperar a la persona que cuidaría a Simón, despedirnos y pedir el taxi), pasé a tener contracciones cada 8 min a cada 3.

Les confieso que estaba ATERRADA de que me diera por parir en el taxi

DANDO A LUZ CON MI SOCIO

El recorrido del taxi de 12 minutos, sentí que fue de una hora. El taxista era super amable y me preguntaba que podía hacer el para hacerme sentir más cómoda #NoSeñor #NoHayNadaQueHacer.

No sólo tenía contracciones duras, sino que me dieron ganas de pujar (se podrán imaginar mi ataque)

“Maicky, necesito pujar” le decía en secreto para que el pobre taxista no entre en crisis, “ni de vaina, aguanta” Que fácil para él decirlo

Llegué a urgencia y me hicieron el primer tacto. Ya estaba en fase expulsiva, completamente dilatada. Eran las 9 am. Le dije a la matrona de urgencias “necesito pujar” – “Bueno dale pero después aguanta para subirte”

Con mi primer parto nunca experimenté el dolor de las contracciones. Use la epidural cuando tenía contracciones sin dolor. Mucho menos había sentido esa necesidad de pujar. Pero es impresionante. Es como que tu cuerpo te dice exactamente qué hacer y cuándo.

Tanto que preparé mi plan de parto que no hubo tiempo ni de que lo leyeran. Pero Papa Maicky estaba super pendiente de mis preferencias y le pidió a la matrona que lo que sea que vayan a hacer nos dijeran y nos explicaran primero. Mi socio abogando por mí.

Estuve 15 minutos pujando con cada contracción. 15 min suena como poquito, pero cuando tienes una contracción nivel 10 de 10 cada minuto, se siente eterno.

Luego la obstetra me dijo: las pulsaciones de la bebé están bajando y la bolsa esta interfiriendo con su salida, necesito romperla. – “Pero eso va a hacer que me duela más, ¿no?”, “Si, pero ya va a salir”

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MI KIAI, MI GRITO DE GUERRA

Respiré profundo y dije “Ok”. Me rompieron la bolsa y ahí mismo empezó la siguiente contracción… No les voy a mentir, DUELE. Con esa contracción NIVEL 12 una vez más pujé y sólo me acuerdo del dolor y que mi reacción fue gritar con todas mis fuerzas.

Pero no era un grito de dolor y ya, era más como un #Kiai (¿saben lo que es?) es el nombre en japonés que recibe ese grito agudo que se hace en las artes marciales cuando haces un “ataque”, como un grito de guerra. No me pregunten como sé lo que es eso jaja no soy karateca ni nada. Fue una súper descarga de energía.

Estaba agotada y le hasta fui de descarada preguntando si me podían poner anestesia en ese punto. Creo que la Dra. se aguantó de no reírse en mi cara y me dijo, “Ya, ya no queda nada”.

Me acordé de las palabras de una doula con quien tuve la oportunidad de hablar: “Cuando la mamá pide la epidural, es porque ya el bebé va a salir”. Tomé esas palabras como motivación adicional y ahí vino la siguiente contracción.

Fue increíblemente intenso y tuve otro gran despliegue de mi Kiai. Hubo un momento que me dio hasta vergüenza, y cómo si me leyera la mente, oigo a Maicky diciéndome: “¡¡Grita más duro!!” Fue la frase más reconfortante que me ha dicho desde que nos casamos jaja.

Era su forma de darme apoyo y yo me sentí comprendida y acompañada en ese momento caótico.

Con esa última contracción por fin salió Rachel y yo no podía creer que había dado a luz de forma natural.

 

DOS HORAS SOLITOS LOS TRES

Solemos pensar que al salir el bebé “todo se acaba”. Mmm no😅. Como estaba tan anestesiada en mi primer parto, esto me agarró desprevenida. Pero sigues teniendo contracciones y con ellas sale la placenta y se contrae el útero para evitar hemorragias. No son tan dolorosas, pero en ese punto es como “baaaasta, ya tuve suficiente”🙄

🌺Pero ya nuestra Rachel estaba ahí🌺

Apenas salió me la pusieron en el pecho, en #ContactoPielConPiel con el cordón todavía pegado (Esperaron para hacer el pinzamiento tardío).

Salió la placenta y lo primero que pregunté: “¿Me desgarré?”, “Sí pero solo necesitas dos puntitos”

En mi mente estaba haciendo una fiesta, pero estaba muy cansada para celebrar físicamente 💪🎉🍾

Todo el personal se fue de la sala y nos dejaron a los tres solos. Fue delicioso. Como una paz luego del caos. Nos dio el chance de conocernos, conectarnos, descansar, llorar, besarnos, disfrutar y darle la bienvenida a nuestra bebé que estaba calmada y súper alerta viendo a su alrededor. Tuvo una llegada al mundo muy calmada, tal como yo quería ♥️

Rachel estuvo encima de mí por una hora hasta que buscó el pecho. La dejé que haga lo suyo. Ella solita se dirigió a un lado, se engancho perfecto y tomó por unos minutos 🤩

A las dos horas, vinieron a pesarla y hacer todo el protocolo. Ojalá todos los hospitales entendieran lo poco importante que es pesar y medir al bebé y les permitieran a las familias tener esa #HoraSagrada

✨Qué fácil se nos puede olvidar todo lo pasado cuando tienes a tu bebé así cerquita. El dolor, el miedo, la incertidumbre, todo desaparece✨

Y sí, así fue la historia de mi parto…

 

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Les comparto mi historia para animarlas a:

1️⃣ DECIDIR que quieren con anticipación (da igual si quieren o no epidural pero infórmate y decide) y si te animas a probar de forma natural, te darás cuenta que eres más fuerte de lo que crees 💪. Además el postparto suele ser más fácil 😎

2️⃣ Que soliciten con todas sus fuerzas el contacto piel con piel continuo y por el mayor tiempo posible. Vale la pena 100%

 

♥️Gracias por leer♥️

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